the last train

the last train

sábado, octubre 10, 2009

larga el pucho, cusumano



ir y venir. en círculos, no en la misma línea recta. la lluvia siempre trae esperanza y hoy llovió en el rumbo del pueblo plano. soy escéptico. tengo el escepticismo de los buenos periodistas, y la mirada perdida en la catenaria de una cuerda de cáñamo.
antes de hace mucho tiempo supe que la culpa era del gato morto. lindo nombre para un gato histriónico, ideal para cargar con todas las culpas sueltas del barrio. esto no significa nada, es dar vueltas y vueltas para no hablar de ciertas cosas. que desde aquel tiroteo en el callejón de matute, me impuse descartar los temas espinosos en conversaciones públicas. todo por tratar de construir un blog de un voluntarismo optimista. un blog para encontrar lo que no sabemos que buscamos. algo psicodélico, porque tal vez la música pop, no se pueda expresar como perteneciente al pop art.
no es de fiarse la realidad del mundo. los pibes acá nomás, con el paco a pleno. en kenya 700 mil menores en las calles, toda la noche con pegamento. da escalofríos pensar que eso no se va a cambiar por ahora. y no es pesimismo.
y escalofrio da mirar para dentro, ver la inercia de que no haremos mucho para dar vuelta las cosas. el gato de la culpa me camina en sueños alrededor de mi cuerpo.
cuantas veces a los naipes de poker los baraja el viento.
a buscar los premios nunca voy, y como no tengo un indio amigo como brando, a veces mando a mis perros y otras mis deseos.

N del E.: tiene solo un perro.