m'aidez m'aidez
quien vivió la crisis del 30 imaginamos que habrá sentido, en alguna forma, una idéntica sensación a la actual. aunque la velocidad de los acontecimientos suponemos muy dispar, por los mismos cambios tecnológicos, la incertidumbre del porvenir agudizado como nunca, flotar a la deriva, la posibilidad de cambios hacia situaciones desconocidas ( que por supuesto no se van a dar), nos presentan un mundo impensado hace, ¿ cuánto ?, ¿ 3 meses ?; sin embargo, según me han contado mis aves informantes, antes del 29 el mundo había asistido a la primera gran globalización, con un desenlace en parte similar a este. así muchachos, estudiar más es la consigna, y ver si se puede descubrir las billeteras en la que finalmente quedarán esas monedas saltimbanqui.
yendo a la filosofía cotidiana, ayer despuntó un día hermoso, una calma antigua, un soleado apacible, daba ganas de ir por algún parque a caminar un poquito, y ver a las.., - ah no, esa era otra canción-, ver el agua correr por un arroyo pequeño, todo estaba quieto en la mañana. aleatoriamente me acuerdo de mi padre, y su recuerdo me trajo a tito schipa. en esos años, me contaba, las pocas veces que le gustaba hablar de su pasado, mi bisabuelo tenía los galpones llenos de lana, y estibas altííííísimas de bolsas de trigo que nadie quería. en ese instante, me distrajo una muchacha que pasaba y que cambió el eje de mis pensamientos. su punto de fuga perpendicular al plano de sus ojos, su mirada fija en él, no caminaba, se deslizaba en un fluido que pocos percibimos y que se llama aire. como si caminara en el fondo de un mar poco denso. eran los cuadros de un film en cámara lenta. no quise modificar mi mirada para no perder el encanto, porque las ondas de su desplazamiento no generaban cambios a mi alrededor. enfiló hacia el pequeño arroyo y me dije - no, no lo puede hacer, no va a caminar sobre el agua-.
lenta, bajó el albardón de la vía.
yendo a la filosofía cotidiana, ayer despuntó un día hermoso, una calma antigua, un soleado apacible, daba ganas de ir por algún parque a caminar un poquito, y ver a las.., - ah no, esa era otra canción-, ver el agua correr por un arroyo pequeño, todo estaba quieto en la mañana. aleatoriamente me acuerdo de mi padre, y su recuerdo me trajo a tito schipa. en esos años, me contaba, las pocas veces que le gustaba hablar de su pasado, mi bisabuelo tenía los galpones llenos de lana, y estibas altííííísimas de bolsas de trigo que nadie quería. en ese instante, me distrajo una muchacha que pasaba y que cambió el eje de mis pensamientos. su punto de fuga perpendicular al plano de sus ojos, su mirada fija en él, no caminaba, se deslizaba en un fluido que pocos percibimos y que se llama aire. como si caminara en el fondo de un mar poco denso. eran los cuadros de un film en cámara lenta. no quise modificar mi mirada para no perder el encanto, porque las ondas de su desplazamiento no generaban cambios a mi alrededor. enfiló hacia el pequeño arroyo y me dije - no, no lo puede hacer, no va a caminar sobre el agua-.
lenta, bajó el albardón de la vía.
este será mi mundo me consolé, girando mi cabeza con ganas de preguntarle: pero, viejo,¿ no era que mi bisabuelo había sido contrabandista?
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